La inflamación crónica de bajo grado se ha convertido en un eje central para comprender el desarrollo y la progresión de múltiples enfermedades no transmisibles: trastornos gastrointestinales funcionales, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, patologías autoinmunes e incluso alteraciones neuropsiquiátricas. En la práctica clínica, esta inflamación suele evaluarse mediante marcadores séricos relativamente inespecíficos, como la proteína C reactiva (PCR) o algunas citocinas proinflamatorias. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una pregunta clave: ¿hasta qué punto el intestine, y específicamente la microbiota intestinal, está modulando estos estados inflamatorios?
La microbiota intestinal no solo participa en la digestión y la producción de metabolitos, sino que actúa como un verdadero órgano inmunomodulador. Su interacción constante con el sistema inmune intestinal influye de forma directa sobre la permeabilidad intestinal, la activación inmunológica y la liberación de mediadores inflamatorios sistémicos. En este contexto, comprender la relación entre microbiota intestinal y marcadores inflamatorios permite avanzar desde un enfoque descriptivo hacia una medicina más predictiva y personalizada.
Este artículo revisa la evidencia científica que vincula la composición y función de la microbiota con marcadores inflamatorios medibles, y propone cómo integrar esta información en la práctica clínica.
Microbiota intestinal e inflamación: bases fisiopatológicas
- El intestino como órgano inmunológico
Aproximadamente el 70% del sistema inmune se localiza en el tracto gastrointestinal. La mucosa intestinal está en contacto permanente con antígenos dietarios, microorganismos comensales y potenciales patógenos. En condiciones de eubiosis, esta interacción promueve tolerancia inmunológica y una respuesta inflamatoria controlada.
La microbiota saludable estimula la producción de inmunoglobulina A secretora (sIgA), fortalece las uniones estrechas del epitelio intestinal y favorece la diferenciación de linfocitos T reguladores (Treg). Cuando este equilibrio se altera, se incrementa la permeabilidad intestinal y se facilita la translocación de lipopolisacáridos (LPS) y otros componentes bacterianos hacia la circulación sistémica, fenómeno conocido como endotoxemia metabólica.
- Disbiosis e inflamación de bajo grado
Diversos estudios han demostrado que una reducción en bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), especialmente butirato, se asocia con un aumento de la inflamación sistémica. El butirato no solo es fuente energética para los colonocitos, sino que regula la expresión de genes antiinflamatorios y mantiene la integridad de la barrera intestinal.
Por el contrario, el aumento relativo de bacterias Gram negativas puede incrementar la carga de LPS, activando receptores tipo Toll (TLR4) y promoviendo la liberación de citocinas proinflamatorias como TNF-α, IL-6 e IL-1β.
Principales marcadores inflamatorios asociados a la microbiota
- Proteína C reactiva (PCR y PCR-ultrasensible)
La PCR ultrasensible es uno de los marcadores más utilizados para evaluar inflamación sistémica de bajo grado. Estudios observacionales han mostrado que individuos con menor diversidad microbiana presentan valores más elevados de PCR-us, incluso en ausencia de enfermedad clínica manifiesta.
Intervenciones dietarias ricas en fibra fermentable y alimentos prebióticos han demostrado reducir significativamente la PCR-us, coincidiendo con un aumento de géneros productores de butirato como Faecalibacterium y Roseburia.
- Citocinas proinflamatorias
Niveles elevados de IL-6, TNF-α e IL-1β se han asociado con patrones de disbiosis caracterizados por baja diversidad alfa y predominio de bacterias proinflamatorias. Ensayos clínicos con probióticos específicos han mostrado reducciones modestas pero consistentes de estas citocinas, especialmente en pacientes con síndrome metabólico y enfermedades inflamatorias intestinales.
- Lipopolisacáridos (LPS) y proteína ligadora de LPS (LBP)
La medición indirecta de endotoxemia mediante LBP se ha utilizado como indicador de permeabilidad intestinal aumentada. Niveles elevados de LBP se correlacionan con disbiosis, resistencia a la insulina y aumento de marcadores inflamatorios sistémicos.
- Calprotectina fecal
Aunque tradicionalmente se utiliza para diferenciar enfermedad inflamatoria intestinal de trastornos funcionales, la calprotectina fecal también puede reflejar estados inflamatorios subclínicos relacionados con alteraciones de la microbiota. Cambios en su concentración pueden observarse tras intervenciones dietarias o probióticas dirigidas.
Evidencia clínica: cambios en microbiota y marcadores antes y después de la intervención
La evidencia científica muestra que las intervenciones dirigidas a la microbiota intestinal pueden generar cambios cuantificables y clínicamente relevantes en marcadores inflamatorios sistémicos y locales. A continuación se resumen valores reales reportados en estudios clínicos y metaanálisis.
- Proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us)
Antes de la intervención: valores entre 2.5–4.0 mg/L, compatibles con inflamación crónica de bajo grado.
Después de la intervención (dietas ricas en fibra, ≥25–30 g/día durante 8–12 semanas): reducción promedio de 20–40%, con valores finales entre 1.5–2.5 mg/L.
Estos cambios se han correlacionado con un aumento de bacterias productoras de butirato como Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia spp. (Ghosh et al., 2020).
- Interleucina-6 (IL-6)
Antes de la intervención: En individuos con obesidad, síndrome metabólico o alteraciones de la glucosa, la IL-6 suele encontrarse elevada como parte de un estado de inflamación crónica de bajo grado asociado a disbiosis intestinal y aumento de la permeabilidad intestinal.
Después de la intervención: Un metaanálisis de ensayos clínicos controlados mostró que la suplementación con probióticos produjo una reducción significativa de IL-6 en comparación con placebo (diferencia media estandarizada [SMD] −0.37; IC 95% −0.51 a −0.24), tras intervenciones de entre 4 y 12 semanas (Milajerdi et al., 2020).
- Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α)
Antes de la intervención: En poblaciones con resistencia a la insulina y obesidad, los niveles de TNF-α se encuentran frecuentemente elevados, reflejando activación sostenida de vías inflamatorias relacionadas con el eje intestino-metabolismo.
Después de la intervención: El mismo metaanálisis reportó que la suplementación con probióticos se asoció con una reducción significativa de TNF-α frente a placebo (SMD −0.21; IC 95% −0.34 a −0.08), evidenciando un efecto antiinflamatorio consistente a nivel sistémico (Milajerdi et al., 2020).
- Endotoxemia metabólica: LPS y proteína ligadora de LPS (LBP)
LBP basal: 15–30 µg/mL en individuos con disbiosis y permeabilidad intestinal aumentada.
Post-intervención (simbióticos y dieta antiinflamatoria): disminución de 20–35%, con valores finales cercanos a 10–18 µg/mL.
La reducción de LBP se asocia con mejora de la integridad de la barrera intestinal y aumento de Akkermansia muciniphila (Depommier et al., 2019).
Calprotectina fecal
Antes: valores subclínicos elevados (70–150 µg/g) en pacientes sin EII activa.
Después de intervención dietaria o probiótica: reducción a rangos de 40–80 µg/g en 6–10 semanas.
Estos cambios reflejan una disminución de inflamación mucosa leve asociada a disbiosis (Holtmann et al., 2016).
Cambios paralelos en métricas de microbiota (Biomatest)
De forma consistente, los estudios reportan que la mejora de marcadores inflamatorios ocurre junto con: - Incremento de diversidad alfa (Shannon +10–25%). - Normalización progresiva del índice Firmicutes/Bacteroidetes. - Aumento relativo de bacterias beneficiosas (Akkermansia, Faecalibacterium).
Estos datos refuerzan la utilidad de integrar marcadores de microbiota con inflamación para seguimiento clínico objetivo.
| Marcador | Basal | Post intervención | Cambio promedio |
|---|
| PCR-us | 2.5–4.0 mg/L | 1.5–2.5 mg/L | ↓ 20–40% |
| IL-6 | Elevada | SMD −0.37 | ↓ significativa |
| TNF-α | Elevada | SMD −0.21 | ↓ consistente |
| LBP | 15–30 µg/mL | 10–18 µg/mL | ↓ 20–35% |
| Calprotectina | 70–150 µg/g | 40–80 µg/g | ↓ inflamación mucosa |
Aplicación práctica en consulta clínica
- ¿Cuándo evaluar microbiota y marcadores inflamatorios?
La evaluación conjunta resulta especialmente útil en pacientes con: - Síntomas gastrointestinales crónicos sin causa orgánica clara. - Enfermedades metabólicas con inflamación persistente. - Fatiga crónica, dolor difuso o enfermedades autoinmunes en fases tempranas. - Falta de respuesta a intervenciones convencionales.
- Hacia una medicina más personalizada y preventiva
La relación entre microbiota intestinal y marcadores inflamatorios representa una oportunidad clínica para detectar desequilibrios tempranos, intervenir de forma personalizada y monitorear resultados más allá del síntoma. Incorporar esta mirada no reemplaza las herramientas diagnósticas tradicionales, pero sí las complementa, aportando una comprensión más profunda de la fisiopatología del paciente.
Medir inflamación desde el intestino no es una tendencia pasajera, sino un paso lógico hacia una medicina que integra microbiología, inmunología y nutrición basada en evidencia.
Referencias científicas
- Ghosh, T. S., Rampelli, S., Jeffery, I. B., Santoro, A., Neto, M., Capri, M., Giampieri, E., Jennings, A., Candela, M., Turroni, S., Zoetendal, E. G., Hermes, G. D. A., Elodie, C., Meunier, N., Brugere, C. M., Pujos-Guillot, E., Berendsen, A. M., De Groot, L. C. P. G. M., Feskins, E. J. M., Kaluza, J., … O'Toole, P. W. (2020). Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people reducing frailty and improving health status: the NU-AGE 1-year dietary intervention across five European countries. Gut, 69(7), 1218–1228. https://doi.org/10.1136/gutjnl-2019-319654
- Depommier, C., Everard, A., Druart, C. et al. Supplementation with Akkermansia muciniphila in overweight and obese human volunteers: a proof-of-concept exploratory study. Nat Med 25, 1096–1103 (2019). https://doi.org/10.1038/s41591-019-0495-2
- Borgeraas, H., Johnson, L. K., Skattebu, J., Hertel, J. K., and Hjelmesæth, J. (2018) Effects of probiotics on body weight, body mass index, fat mass and fat percentage in subjects with overweight or obesity: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Obesity Reviews, 19: 219–232. doi: 10.1111/obr.12626.
- Milajerdi, A., Mousavi, S. M., Sadeghi, A., Salari-Moghaddam, A., Parohan, M., Larijani, B., & Esmaillzadeh, A. (2020). The effect of probiotics on inflammatory biomarkers: a meta-analysis of randomized clinical trials. European journal of nutrition, 59(2), 633–649. https://doi.org/10.1007/s00394-019-01931-8